¿Por Quién Murió Cristo?

 

Una Defensa de la Expiación Ilimitada

 

 

 

¿Tenemos Realmente un Evangelio para Toda Criatura?

 

¿Cómo podemos predicar el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15) si Cristo no murió por cada criatura? Si las buenas nuevas de la cruz son solamente para algunos, ¿cómo podemos predicarlas con sinceridad a todos? Como L.S. Chafer pregunta, “¿Cómo puede predicarse un evangelio universal, si no hay una provisión universal? Decir por una parte que Cristo murió solamente por los elegidos y decir por otra parte que Su muerte es la base de la salvación que es ofrecida a todos los hombres, es casi una contradicción (Bibliotheca Sacra). Como ha dicho C.H. Mackintosh, “Un discípulo de la alta escuela de doctrina no sabe de un evangelio universal- del amor de Dios por el mundo—de buenas nuevas para toda criatura bajo el cielo. El tiene un evangelio solo para los elegidos” (en su artículo, One–Sided Theology).

 

John Bunyan hizo la siguiente observación: “La oferta del Evangelio no puede, con el permiso de Dios, ser ofrecida aparte de la muerte de Cristo, porque si ésta es quitada, no hay en realidad ni Evangelio ni gracia (Bunyan’s Works). En otras palabras, ¿cómo puedes ofrecer a alguien el Evangelio si no sabes acaso Cristo murió por esa persona? ¿Cómo podemos ofrecer a un pecador algo que no ha sido provisto? Como dijo Lightner, “Ninguna máxima parece más cierta que si una salvación es ofrecida, eso significa que ha sido provista una salvación” (p.114).

 

El que cree en una expiación limitada no puede decir a una persona inconversa: “Amigo, el Señor Jesús murió en la cruz por ti. ÉL murió como tu Sustituto, ÉL murió en tu lugar. ÉL pagó el castigo por tus pecados.” [Lea de nuevo la cita de Jay Adams dada anteriormente]. El corazón del mensaje del evangelio es “Cristo murió por nuestros pecados” (1 Corintios 15:3). Cuídate de cualquier teología que suprime el corazón mismo del evangelio.

 

Una manera en que los evangelistas de la expiación limitada pueden tratar con este problema, es predicar la muerte de Cristo en términos muy generales: “Cristo murió por los pecadores. Cristo murió por los impíos.” Por supuesto, lo que ellos quieren decir es que Cristo murió por los pecadores elegidos y que ÉL murió por los impíos que son elegidos. El problema con este acercamiento es que el mensaje de la cruz nunca puede ser dirigido al pecador individual. ¿Qué sabemos con seguridad acerca del pecador al que estamos compartiendo el evangelio? Sabemos con certeza que es un pecador impío y podemos demostrar eso por medio de las Escrituras. ¿Sabemos con certeza que Cristo murió por él? No hay manera en que el evangelista de la expiación limitada pueda saber ésto cuando presenta el evangelio al pecador. “Yo sé que tienes un problema, pero no estoy seguro si hay solución para tu problema. Se que tienes una terrible enfermedad, pero no estoy seguro si acaso hay un remedio para ti.”

 

 

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